Es un juego tradicional que a todos los bebés les hace muchísima gracia. ¿Por qué?
La explicación debemos buscarla en el desarrollo evolutivo de todos los seres humanos. Piaget investigó
La “permanencia del objeto”; es decir, la conciencia de que el objeto existe aunque no lo veamos, se adquiere progresivamente desde el nacimiento hasta los 12 – 16 meses.





















