El estrés es una respuesta natural de nuestro organismo ante situaciones que percibimos como exigentes, desbordantes o amenazantes. En pequeñas dosis puede ayudarnos a activarnos y rendir mejor, pero cuando se mantiene en el tiempo puede afectar a nuestra salud física y emocional.
Las fases de estrés
El estrés suele desarrollarse en cuatro fases diferenciadas:
Fase de alarma
Es la reacción inicial del organismo. Se activan mecanismos de defensa y se liberan hormonas como el cortisol y la adrenalina, preparándonos para actuar.
Fase de resistencia
El organismo intenta adaptarse a la situación estresante y mantener el equilibrio mientras continúa la demanda.
Fase de agotamiento
Aparece cuando las estrategias de afrontamiento ya no son suficientes y los recursos físicos y psicológicos empiezan a debilitarse.
Fase de recuperación
Se produce cuando la persona logra hacer frente al agente estresante o este desaparece, permitiendo al organismo volver progresivamente a la normalidad.
Tipos de estrés
No todo el estrés es negativo. Podemos distinguir entre:
Estrés positivo o eustrés
Actúa como un motor que activa nuestros pensamientos y conductas, favoreciendo la motivación y ayudándonos a resolver situaciones con éxito.
Estrés negativo o distrés
Es el que reduce el rendimiento y dificulta responder adecuadamente a las exigencias del entorno. Cuando se prolonga en el tiempo puede afectar a la salud.
Estrés crónico y burnout
Cuando el estrés negativo se mantiene durante largos periodos, puede convertirse en estrés crónico. En el ámbito laboral, esto puede derivar en el conocido síndrome de burnout o desgaste profesional, frecuente en profesiones con alta carga emocional como sanitarios o docentes.
Se caracteriza por:
- Agotamiento emocional.
- Sensación de malestar general.
- Apatía o falta de motivación.
- Frustración y disminución del rendimiento.

Causas del estrés
Las causas del estrés son diversas y subjetivas: lo que resulta estresante para una persona puede no serlo para otra. Entre las más habituales encontramos:
- Acontecimientos vitales importantes, tanto positivos (graduación, cambio de residencia, mudanza) como negativos (duelo, separación, enfermedad o accidente).
- Malos hábitos, como consumo de tabaco o alcohol y falta de sueño.
- Relaciones sociales conflictivas o entornos tóxicos.
- Factores ambientales, como ruido, contaminación, hacinamiento o falta de recursos básicos.
- Problemas financieros, deudas o imprevistos económicos.

Síntomas del estrés
El estrés puede manifestarse de diferentes formas. Algunos síntomas frecuentes son:
- Irritabilidad.
- Falta de concentración.
- Ansiedad o nerviosismo.
- Dificultades para dormir.
- Problemas para relajarse.
- Alteraciones del apetito.
- Malestar gástrico.
- Aumento del consumo de alcohol u otras sustancias.

¿Qué es el estrés postraumático?
El estrés postraumático puede aparecer después de vivir o presenciar un evento peligroso o muy atemorizante. Es normal sentirse asustado o alterado durante un tiempo tras el suceso, pero en algunos casos estos sentimientos se prolongan durante meses o incluso años.
Las mujeres presentan mayor probabilidad de desarrollarlo a lo largo de la vida que los hombres.
Los síntomas más comunes del estrés postraumático son:
- Sensación constante de nerviosismo o alerta.
- Dificultad para sentir emociones o conectar con los demás.
- Evitación de situaciones o recuerdos relacionados con el trauma.
- Síntomas de ansiedad o depresión.

¿Cómo puedo controlar el estrés?
Existen estrategias sencillas que pueden ayudarte a reducir el estrés en el día a día:
- Técnicas de respiración profunda, que ayudan a relajar el cuerpo y disminuir la activación.
- Estiramientos, útiles para liberar la tensión muscular.
- Meditación o atención plena, con beneficios demostrados para la relajación mental.
- Actividad física regular, que ayuda a reducir los niveles de cortisol.
- Voluntariado o actividades solidarias, que favorecen el bienestar emocional.
- Alimentación saludable y equilibrada, incluyendo alimentos ricos en vitamina B como pescado, aguacate o verduras de hoja verde.
- Dormir lo suficiente, intentando mantener unas 7–8 horas de sueño reparador.

Estas pautas pueden ayudarte a manejar el estrés, pero si sientes que no son suficientes o que el malestar interfiere en tu vida diaria, es importante acudir a profesionales de la salud mental. Ellos podrán proporcionarte herramientas adaptadas a tu situación.
En Clínica Delphos contamos con un equipo de profesionales a tu disposición para acompañarte en este proceso y ayudarte a afrontar el estrés u otras dificultades que puedan estar afectándote.


