¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada?
El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se caracteriza por un estado de preocupación y tensión constante que lleva a la persona a anticipar que pueden ocurrir eventos negativos en distintas áreas de su vida. Estas preocupaciones suelen ser difíciles de controlar y no se limitan a una situación concreta, sino que abarcan múltiples aspectos del día a día: el trabajo, la familia, la salud, el dinero o el futuro en general.
Para que pueda considerarse un trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad debe estar presente la mayor parte de los días durante un periodo mínimo de seis meses y causar un malestar significativo o interferir en la vida cotidiana, el trabajo o las relaciones personales.

Síntomas del trastorno de ansiedad generalizada
Las personas que padecen TAG suelen experimentar varios de los siguientes síntomas psicológicos:
- Sensación constante de preocupación, nerviosismo o inquietud.
- Dificultad para concentrarse o sensación de quedarse en blanco.
- Miedo a equivocarse o a tomar decisiones erróneas.
- Problemas para relajarse o desconectar mentalmente.
- Tendencia a imaginar los peores escenarios posibles.
- Dificultad para dejar de preocuparse, incluso cuando todo va bien.
- Percepción exagerada de amenaza en situaciones cotidianas.
Estos síntomas suelen acompañarse de manifestaciones físicas
- Alteraciones del sueño.
- Fatiga o cansancio persistente.
- Irritabilidad.
- Sudoración o temblores.
- Sobresaltos frecuentes.
- Molestias digestivas (como el síndrome del intestino irritable).
- Náuseas o mareos.

Prevalencia del trastorno de ansiedad generalizada (TAG) en la población
Los trastornos de ansiedad son relativamente frecuentes, afectando aproximadamente al 12,6% de la población general.
En el caso específico del trastorno de ansiedad generalizada, se estima una prevalencia anual de alrededor del 3%.
Causas del trastorno de ansiedad generalizada
El origen del TAG suele ser multifactorial. Entre las principales causas y factores de riesgo se encuentran:
- Estrés crónico o prolongado.
- Predisposición genética, especialmente si hay familiares de primer grado con TAG.
- Factores ambientales, como experiencias traumáticas o eventos vitales estresantes.
- Consumo o abuso de sustancias, que pueden agravar o desencadenar los síntomas.

Tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada
Comúnmente consiste en una combinación de terapia farmacológica y psicoterapia. Esta última puede abordar las causas de la ansiedad y proporcionar herramientas para hacerla frente.
Psicoterapia
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es la que ha mostrado mejores resultados para tratar este trastorno.

Entre sus técnicas más utilizadas destacan:
- Reestructuración cognitiva: ayuda a modificar las creencias y patrones de pensamiento distorsionados o catastrofistas en otra dirección que genere menos ansiedad.
- Desensibilización sistemática: exposición gradual a los estímulos aversivos que generan ansiedad en grado de dificultad creciente a la vez que se ejecuta una respuesta incompatible con la ansiedad. El objetivo es desensibilizar la respuesta ansiosa a los mismos.
- Entrenamiento en solución de problemas: desarrollo de estrategias eficaces para afrontar las dificultades cotidianas. De esta forma, la solución de problemas generará menos estrés.
Además, las técnicas de relajación son muy útiles para reducir los síntomas físicos de la ansiedad. Algunas de las más usadas son la relajación muscular progresiva de Jacobson y la respiración abdominal.

Tratamiento farmacológico
Entre los medicamentos más utilizados se encuentran:
- Antidepresivos, que actúan a medio y largo plazo y son eficaces en el tratamiento del TAG.
- Benzodiacepinas, de acción más rápida, aunque su uso prolongado puede generar tolerancia o dependencia.
- Otros fármacos como hidroxicina o gabapentina, que pueden ayudar a controlar los síntomas de forma más inmediata.

Autocuidado y hábitos saludables
El autocuidado es una parte esencial del proceso de recuperación. Incorporar estos hábitos puede ayudarte a reducir los niveles de ansiedad:
- Cuida tus hábitos de sueño y alimentación. Intenta dormir entre 7 y 8 horas diarias y mantener horarios regulares.
- Realiza ejercicio físico, especialmente actividades aeróbicas como correr, caminar o nadar, que favorecen la liberación de serotonina y mejoran el estado de ánimo.
- Practica técnicas de relajación y respiración de forma habitual, incluso en momentos de calma. Existen muchas técnicas de relajación, como la relajación muscular de Jacobson y la respiración abdominal, mencionadas anteriormente. Realizar estos ejercicios de respiración a lo largo del día, aunque no identifiquemos ansiedad, pueden resultar muy útiles
- Prueba actividades como yoga o pilates, que combinan movimiento, respiración y concentración, ayudando a disminuir la tensión emocional.

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En Clínica Delphos, nuestros especialistas en psicología están preparados para acompañarte en el proceso de comprender, manejar y superar la ansiedad. Si crees que puedes estar sufriendo un trastorno de ansiedad generalizada o cualquier otra dificultad emocional, estamos aquí para ayudarte a mejorar tu calidad de vida y recuperar tu equilibrio emocional.
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