¿Qué entendemos por autoestima?
La autoestima es la valoración y percepción que una persona tiene de sí misma. Se trata de la medida en la que alguien se aprecia, respeta y acepta a sí mismo, influyendo en su autoconcepto, su confianza y su bienestar emocional.
La autoestima puede ir cambiando a lo largo de nuestra vida, pero es la infancia una etapa crucial para establecer las bases de una buena autoestima.
¿Qué pasa cuando tenemos baja autoestima?

Una persona con baja autoestima tiene una visión distorsionada de sus propias capacidades, cree que tiene más limitaciones y defectos de los que en realidad posee. Esto le lleva a sentirse insegura.
Las personas con esta inseguridad pueden expresarla libremente o manifestarla a través de distintas actitudes.
En concreto, pueden mostrar, principalmente, cuatro tipos de actitudes: insegura, derrotista, perfeccionista o desafiante.
Síntomas de baja autoestima
Actitud insegura
Una persona que se siente insegura es con frecuencia un poco vergonzosa y reservada, suele estar más apegada a los padres que otros menores de su edad, le cuesta tomar decisiones, es extremadamente dependiente de las opiniones de los demás y trata de buscar constantemente la ayuda y aprobación de otras personas.

Actitud derrotista
Quien manifiesta esta actitud de desaliento suele ser muy pesimista, muy crítico consigo mismo e, incluso a veces, puede llegar a autolesionarse o a tener accidentes para llamar la atención de los demás.
Actitud perfeccionista
Los que muestran esta disposición sufren mucho cuando se equivocan, actúan siguiendo patrones muy rígidos y tiene un deseo innecesario de complacer a los demás, así que no se atreven a decir que no por miedo a desagradar.
Actitud desafiante
Una persona con esta actitud tolera muy poco las críticas hacia sí mismo. Suele ser prepotente y tiende a echar la culpa de su fracaso a los demás.
Mejorar la autoestima en niños
Los padres tienen un papel muy importante a la hora de mejorar la imagen que tienen sus hijos de sí mismos.

La forma que tienen de comunicarse y comportarse con ellos puede ayudarles a ser conscientes de sus propias capacidades y a empoderarles. De este modo ganarán seguridad en sí mismos y aprenderán a valorarse positivamente.
Estos son algunos consejos que te pueden orientar:
Sentirse queridos
Tus hijos necesitan sentir que los aceptas tal y como son, que no los comparas y que los quieres independientemente de lo que hacen o dicen.

Intenta no sobreprotegerlos
Cuando sobreproteges a tus hijos haces por ellos aquello que pueden hacer por sí mismos y cada vez que procedes así les estás impidiendo que descubran lo que son capaces de hacer.
Ajusta tus expectativas a la realidad de tus hijos
Es frecuente que los padres generen expectativas sobre sus hijos que, aunque no se manifiesten directamente, se acaban proyectando en su comportamiento y palabras y esto incide directamente en su autoestima.

Cuanto más sienten que se acercan a tus expectativas, más orgullosos tienden a estar de sí mismos. Cuando creen que no las satisfacen, se devalúan porque no se sienten capaces de cumplir lo que se espera de ellos. Las expectativas tienen que ser realistas y corresponder a lo que tus hijos son en verdad.
Evitar trasformar comportamientos en identidad
En realidad, un comportamiento en un momento concreto no define a nadie. Al etiquetar a una persona se le hace pensar que es así siempre, cuando no es cierto.
Lo mejor en estos casos es analizar la conducta, entender que es lo que le ha llevado a actuar así y buscar soluciones en función de las necesidades del niño y las tuyas.
En Delphos estamos para ayudarte si crees que tu hijo tiene baja autoestima o en cualquier otra situación que consideres.
Ruth Gómez Fernández (Col. 23651 M), Psicóloga del Centro Médico Delphos


