El 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, nos recuerda la importancia de hablar de salud mental y, sobre todo, de prevención. Porque las situaciones de crisis no suelen aparecer de un momento a otro. En muchas ocasiones existe un proceso previo en el que la persona va acumulando sufrimiento y en el que pueden aparecer señales que nos indican que algo no va bien.
A veces, esas señales son pequeños cambios: una persona que deja de relacionarse como antes, que pierde interés por aquello que antes le gustaba, que se muestra especialmente triste, irritable o desesperanzada, o que empieza a aislarse. Evidentemente, estas señales no significan necesariamente que exista un riesgo suicida, pero sí pueden ser una invitación a acercarnos y preguntar.

La familia: un factor de protección
En este proceso, la familia y las personas cercanas pueden desempeñar un papel fundamental. Estar atentos no significa controlar ni vigilar constantemente, sino estar disponibles, observar los cambios y mantener abiertos los canales de comunicación.
Preguntar con interés “¿Cómo estás?” y escuchar la respuesta puede ser mucho más importante de lo que pensamos. No necesitamos tener todas las respuestas. A veces, lo más protector es hacer saber a la persona que no está sola y que puede hablar de lo que le ocurre sin sentirse juzgada.
También es importante no restar importancia al sufrimiento. Frases como “tienes que ser fuerte” o “ya se te pasará” pueden cerrar la conversación. En cambio, escuchar, validar lo que la persona siente y animarla a buscar ayuda profesional puede abrir una puerta.

La prevención del suicidio comienza antes
Prevenir el suicidio no consiste únicamente en actuar cuando existe una emergencia. También significa reconocer el malestar a tiempo, acompañar y pedir ayuda cuando sea necesario.
Desde la familia podemos contribuir a crear ese espacio de protección: estar cerca, prestar atención y atrevernos a preguntar.

Porque muchas veces, la mejor intervención comienza antes de que ocurra: en la prevención.
Si tú o alguien cercano está atravesando un momento de sufrimiento emocional, pedir ayuda profesional es un paso importante.


